Aunque la economía necesita tratar con las realidades materiales por su origen y, por lo tanto, necesita conocimientos de las ciencias de la naturaleza, lo importante no son esas realidades en sí mismas consideradas, sino en cuanto pueden servir al hombre, es decir, en cuanto valen. El punto de vista desde el que la economía estudia esas realidades es el punto de vista de su valor. El valor está en el centro de todo análisis económico.

Sin embargo, como el valor económico hace referencia al hom­bre, a sus finalidades, la economía necesita conocer esos fines y, por tanto, conocer la naturaleza humana. Ello nos conduce a la necesi­dad de información sobre las ciencias del hombre.

La economía ejerce una función de mediación entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias humanas. No pretende conocer las cosas tal como son en sí, sino su capacidad de relación humana. La economía, al estudiar el valor económico, lo que intenta es entresacar la «vocación» humana que tiene esa realidad material.

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El hombre valora las cosas acabadas y disponibles para su consumo, para satisfacer su necesidad concreta; las inacabadas las valora sopesando su esfuerzo para completarlas. Las dosifica en orden a sus fines, en orden a hacerlas asequibles para su fin. Valora en menos tanto la dosis insuficiente como la sobre dosis. Todos los recursos materiales son medidos en último término con las reglas de la naturaleza humana que continuamente se esfuerza con su actividad en dominarlas y conformarlas a la medida de sus necesidades. La regla no es meramente cuantitativa, no es puramente matemática; no es exacto que 1 + 1 = 2. No actúa en economía una norma puramente cuantitativa, ni actúa una lógica matemática.

Aunque la economía necesita tratar con las realidades materiales por su origen y, por lo tanto, necesita conocimientos de las ciencias de la naturaleza, lo importante no son esas realidades en sí mismas consideradas, sino en cuanto pueden servir al hombre, es decir, en cuanto valen. El punto de vista desde el que la economía estudia esas realidades es el punto de vista de su valor. El valor está en el centro de todo análisis económico.

Sin embargo, como el valor económico hace referencia al hom­bre, a sus finalidades, la economía necesita conocer esos fines y, por tanto, conocer la naturaleza humana. Ello nos conduce a la necesi­dad de información sobre las ciencias del hombre.

La economía ejerce una función de mediación entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias humanas. No pretende conocer las cosas tal como son en sí, sino su capacidad de relación humana. La economía, al estudiar el valor económico, lo que intenta es entresacar la «vocación» humana que tiene esa realidad material.

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El hombre valora las cosas acabadas y disponibles para su consumo, para satisfacer su necesidad concreta; las inacabadas las valora sopesando su esfuerzo para completarlas. Las dosifica en orden a sus fines, en orden a hacerlas asequibles para su fin. Valora en menos tanto la dosis insuficiente como la sobre dosis. Todos los recursos materiales son medidos en último término con las reglas de la naturaleza humana que continuamente se esfuerza con su actividad en dominarlas y conformarlas a la medida de sus necesidades. La regla no es meramente cuantitativa, no es puramente matemática; no es exacto que 1 + 1 = 2. No actúa en economía una norma puramente cuantitativa, ni actúa una lógica matemática.