LA TEORÍA DE LAS SIETE Y MEDIA

La economía personal e interpersonal y, por lo tanto, también los mercados, tienen una gran similitud con los juegos de mesa o al aire libre y con los juegos deportivos. Jesús de Garay ha escrito incluso un libro sobre El juego del mercado publicado por Díaz de Santos donde hace reflexiones altamente interesantes: el mercado es un sistema en el cual todos los participantes lo son porque les da la gana y en donde si no hay beneficio para los jugadores y el público, no se juega; promueve también de manera especial que todos se enriquezcan; es fundamental que las reglas estén claras para todos los jugadores y que todos se comprometan a aceptarlas; si la publicidad de las reglas falta, o si falla la igualdad en su aplicación, entonces no hay libertad para realizar los intercambios, sino violencia por parte de algunas personas que monopolizan el juego… etc. Del entramado de reglas de cada juego distinto se pueden sacar enseñanzas de hondo calado. Veamos el caso del juego de las siete y media.

Como bien saben ustedes, en ese juego de cartas gana quien más se aproxime a esa cifra mágica teniendo en cuenta que la sota, el caballo y el rey tienen el valor de medio punto. Repartida una primera carta a todos los participantes, cada uno va pidiendo más cartas hasta que se queda o se pasa, de tal forma que con un as se puede incluso ganar, puesto que los demás, aun estando en mejor posición de partida, no es difícil que se pasen. La ambición excesiva puede perdernos queriendo alcanzar el óptimo de las siete y media. Las posibilidades de triunfar son ascendentes a medida que nos acercamos a la cima, pero con un traspiés imprudente nos precipitamos en el abismo del fracaso.

No pocos procesos económicos y decisiones de la conducta humana tienen un parecido altamente llamativo. Pensemos, por ejemplo, en el grado de implantación del Estado del Bienestar. Un pequeño colchón para amortiguar las desgracias de la vida, nadie, ni siquiera el mas ultraliberal de los liberales, lo pone en duda. Un poco más puede ser también conveniente y se puede exigir una contribución tributaria coactiva razonable y proporcionada en base a lo que viene llamándose, falsamente, paz social. Podemos seguir acrecentando, pero, en este caso, no sabemos a ciencia cierta dónde está el óptimo y es fácil que nos pasemos porque la inercia nos arrastra una vez iniciado el proceso. Es más, seguro que en Europa y en España nos hemos pasado y por eso es fácil que perdamos en el juego internacional global. Si nos pasamos de la raya, aumentan los parados, los inválidos, los desfavorecidos, los pobres, los marginados, los analfabetos, los agricultores desvalidos, los jornaleros del PER antiguo y nuevo; los pensionistas piden cada vez más; los subvencionados también exigen más porque sus razones, sean las que fuesen, siempre son las más importantes y urgentes; todos piden más sanidad y educación gratuitas, más parques públicos, más infraestructuras sin pagar aparentemente un duro… etc. Las fuentes de financiación se estremecen; la deuda aumenta y hay que pagarla compitiendo en los mercados de capitales con tipos de interés más atractivos para los rentistas de aquí, de acullá y de allende los mares; la iniciativa personal y empresarial se marchita y se pasa al otro bando, a los que cobran de los demás. Nadie arrima el hombro. Nos hemos pasado de las siete y media. En la revancha, que quizás se nos dé, hay que tener la lección bien aprendida y quedarnos un poco alejados del abismo para triunfar.

La utilidad que nos reporta el uso y consumo de bienes y servicios tiene un comportamiento parecido: un poco de vino en las comidas es muy saludable, un vaso también, un poco más empieza a ser peligroso; si nos pasamos, la borrachera trastorna toda nuestra actividad y perdemos con seguridad meridiana. Comprar un paraguas por si llueve, bien; dos, también, tal vez tres; pero si no somos coleccionistas ¿para qué más?; la utilidad marginal puede llegar a ser negativa; podemos pasarnos. Un poco de sal en las comidas o un rato de descanso en la televisión, bien, un poco más, quizás también, pero conviene moderar y diversificar. Invertir en tal o cual valor en la Bolsa o en este o aquel plan de pensiones, bien; invertir más ahí porque confiamos, mejor; pero, ¡cuidado!, no pasarse. Conviene apostar sólo con lo prescindible y, además, mas bien poco a varios posibles ganadores que obsesionarnos con uno. Conducir atortugados con nuestro coche, malo, hay que avivar la marcha, también para no molestar; incluso, si el asunto lo requiere podemos acelerar, pero, ¡atención!, no pasarse, los excesos se pagan y la teoría de las siete y media nos lo vuelve a recordar. Un poco de orden, vale; un poco más puede valer; pero la enfermedad monomaniática y perfeccionista nos amenaza. Escribir en Word, usar una base de datos, una hoja electrónica sofisticada, conectarse a internet vía infovía, conviene. Pasarse nos puede convertir en mecanos de silicio que hablan en bits, engullen kbytes, ven chiribitas electrónicas y, en el fondo, no saben de la vida ni hacer la “o” con un canuto.

«In medio virtus» decía el clásico. Tengo entendido que Aristóteles escribió la Ética a Nicómaco jugando a las siete y media en el Aerópago griego. Aprendamos.

JJ FRANCH

             Desde que me contaron que el dinero ilegal ya no se llama dinero negro sino de otra forma que ya no desvelaré, he decidido no insistir demasiado en el tema de la corrupción. Empieza a oler tan mal que produce náuseas y miedo a las epidemias contagiosas.

          El agigantamiento, hasta cotas insospechadas hace sólo veinte años, del Estado del Bienestar, Protector, Providencialista y Pastoral, ha llevado a una situación, incluso psicológica,  en que cuando se habla de solidaridad se piense automáticamente que es al Estado a quien compete tal tarea.

          Estos meses atrás que nos tocó la dura tarea técnica, administrativa y burocrática de rascarse los bolsillos para atender a la Hacienda Pública a través de la Declaración del Impuesto sobre la Renta, todo ciudadano piensa, con cierta naturalidad, que una vez cumplidas sus obligaciones fiscales finalizan sus obligaciones éticas y morales hacia la sociedad. Saenz de Miera nos dice que el Estado a través de su política redistributiva se hace cargo (aparentemente) de la solidaridad social, y este valor, esencial para la sociedad, pierde fuerza, o desaparece, entre los ciudadanos, cuando es algo imposible de escindir en el ser humano. El hombre se abandona a sí mismo cuando piensa que la solidaridad la paga con los impuestos. En esta crisis todos somos responsables (unos más que otros) en tanto que integrantes de la sociedad y como sostenedores, por acción u omisión, de la misma ideología que el Estado de Bienestar mantiene en este tema.

          Siguiendo una acepción del Diccionario podíamos decir que solidaridad es una relación entre las personas que participan con el mismo interés en cierta cosa. Ampliando y concretando el principio podíamos decir que todos participamos con parecido interés en el negocio de la vida y,  por lo tanto, todos deberíamos ser solidarios salvando diferencias ideológicas, raciales, sexistas, regionales o económicas. Hay que olvidarse definitivamente, si no lo hemos hecho ya, de que ese ente de razón que llamamos Estado o Gobierno, nos va a sacar de esta crisis económica, moral, cultural e incluso patriótica (aunque sea con el patriotismo mundial que a todos nos corresponde). Es la hora de que cada uno, por su cuenta, aporte lo mejor de sí mismo en el beneficio común. La quiebra del Estado no es una mera figura retórica sino que es una realidad con la que desgraciadamente tenemos que enfrentarnos con valentía, libertad y solidaridad. Hay que tener en cuenta que para que exista la solidaridad de cada cual, lo primero que se necesita es libertad, libertad para hacer lo que creemos es, en cada momento, el bien-hacer.

La unidad del Reino de España obliga constitucionalmente al Rey

No sólo el artículo 99 referente a la propuesta de candidato a presidir el Gobierno de España debe ser respetado por el Rey sino que toda la Constitución le obliga. Él lo sabe porque conoce -mucho mejor que usted y que yo- cuáles son sus  derechos y sus obligaciones. Los conoce mejor que Alberto Núñez Feijoo y Pedro Sánchez y desde luego mejor que sus socios actuales independentistas. También especialmente  en estos momentos que llega la hora de sopesar el candidato idóneo, dónde no es suficiente sólo el posible número de apoyos sino la calidad institucional y constitucional de los mismos.
El artículo 99 indicado dice en su apartado 1:
  1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
Y el artículo 56, principal en el Título II. De la Corona, dice:
    1. El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.
    2. Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona.
Además el Rey, éste que ahora tenemos desde luego, no está en una burbuja de cristal alejado de los problemas de los ciudadanos españoles y que son tantos en estos tiempos tan convulsos. No está en una especie de limbo especial adonde apenas llega información de lo que ocurre en su Reino. Más bien al contrario: está con la gente y conoce mucho mejor que usted y que yo, mejor que todos y cada uno de los diputados y senadores electos que ya han prometido sus cargos, lo que ha ocurrido realmente en España en los últimos meses:
Lo que con todo detalle ocurrió en las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo, el posible por qué de la disolución precipitada de las Cortes, los dimes y diretes de la campaña electoral del 23 J, las verdades, medias verdades y mentiras de los principales protagonistas, los trucos y triquiñuelas de unos y otros para ganarse el favor de los ciudadanos, lo prometido y pactado de puertas adentro y lo transmitido a la ciudadanía a través de los medios de comunicación y del Gobierno en funciones, los pactos posibles de los distintos actores…etc. Todo eso y mucho más lo sabe muy bien su Majestad el Rey  Felipe VI.
La conciencia es el reducto último y sagrado de la libertad. Y por lo tanto el rincón personal y decisivo de la propia responsabilidad. Dejémosle tranquilo en la soledad de su conciencia. Son demasiados los que pretenden forzar su conciencia. Muchos de ellos -creyéndose equivocadamente poderosos- intentan que el Monarca no respete la Constitución y su conciencia. Seguro que no lo conseguirán.

BIENESTAR CUALITATIVO

          La tarea global de desarrollo económico integral consiste en descubrir, extraer e incrementar, mediante el concurso coordinado de todo trabajo fìsico, organizativo, intelectual y reflexivo, el grado de ordenaciòn de los recursos naturales a las necesidades y objetivos humanos. El valor econòmico a incrementar no es otra cosa que la orientaciòn de lo que… Seguir leyendo BIENESTAR CUALITATIVO

FUNCION SOCIAL DE LOS MERCADOS FINANCIEROS

           Los mercados financieros tienen una importancia vital para el desarrollo económico de un país puesto que permiten ajustar el comportamiento de ahorradores e inversores en el sofisticado, interdependiente y cambiante mundo actual.  El que esa canalización de fondos desde los prestamistas hacia los prestatarios se produzca con rapidez y flexibilidad, sin… Seguir leyendo FUNCION SOCIAL DE LOS MERCADOS FINANCIEROS

CREATIVIDAD EN LA ECONOMÍA LIBRE

CREATIVIDAD EN LA ECONOMÍA LIBRE Los ingresos que obtienen las empresas en el libre y esforzado juego de ofertas y demandas en los mercados flexibles en competencia, no son nunca, contra lo que en ocasiones se pueda pensar, retribuciones ciertas ni homogéneas que se consiguen como fruto mecánico de equilibrios fantasmagóricos que son posibles de… Seguir leyendo CREATIVIDAD EN LA ECONOMÍA LIBRE

LE ROLE SOCIAL DU MONDE FINANCIER

LE ROLE SOCIAL DU MONDE FINANCIER        Sur les marchés, à travers de l’échange volontaire, des améliorations subjectives se produisent continuellement dans les différentes distributions de biens entre les agents. Le marché favorise les processus des valeurs à somme positive, c’est-à-dire, orientés aux objectifs initiaux de chaque agent qui prend ces propres décisions.… Seguir leyendo LE ROLE SOCIAL DU MONDE FINANCIER

DEMOGRAFIA Y ECONOMIA

             No es necesario calentarse la cabeza con intensidad para llegar  a la evidente conclusión que cuanto ocurre sobre la superficie de una región, de un país o de la totalidad del planeta Tierra se refleja en el número, estructura y calidad diversa de su población. Si, ademàs, miramos hacia el… Seguir leyendo DEMOGRAFIA Y ECONOMIA

IGNORANCIA HUMANA RADICAL

IGNORANCIA HUMANA RADICAL Es absurdo pensar que si bien fue imposible conocer y controlar la sociedad en el pasado mediante múltiples coacciones, con el avance de la informática y las comunicaciones, sería posible hoy ejercer ese control desde alguna cúspide de poder humano apoyándose en espionajes sin cuento y utilizando esos artilugios electrónicos aparentemente inteligentes.… Seguir leyendo IGNORANCIA HUMANA RADICAL

LA «MANO INVISIBLE» SIEMPRE NUEVA

LA «MANO INVISIBLE» SIEMPRE NUEVA Enclaustrada en el capítulo II de La riqueza de las naciones, dedicado a las motivaciones de la división del trabajo -y en relación con ella- se encuentra explícitamente formulada la teoría de la mano invisible que, según la interpretación más extendida y que considero errónea, a través de la búsqueda… Seguir leyendo LA «MANO INVISIBLE» SIEMPRE NUEVA